Es curioso cómo podemos cambiar de un momento a otro. Si, así de llano. Particularmente me he dado cuenta que he sido muchas mujeres en una sola, diferente según quién me volviera loca en el momento. He sido una niña dulce, tierna, tranquila; una pendeja extrovertida y bastante cara-rota… He sido una yegua sin ningún tipo de inhibición ante diferentes experiencias. Una adolescente sin tapujos, con libertad absoluta. Una rollinga copada. Una joven profesional, que busca estabilidad en su futuro.
He sido varias que ya casi no recuerdo cuál de todas ellas fue la más genuina. Y ahora, sentada frente a mi computadora, tomando tranquilamente un vaso de soda, escuchando héroes del silencio, a medio vestir para dormir me reconozco en el aire que respiro, en el vibrar de la música en mis oídos, en estas palabras que escribo. Caigo en la cuenta que me adapté a lo que cada hombre esperó de mí, ellos conocieron a alguien que querían conocer. Solo uno de ellos ha podido desnudarme el alma.
Y todo esto se me está pasando por la cabeza a raíz de un simple interrogante: ¿Será que porque nunca me dejé ser tal como soy, todos mis rayes unos tras de otro que no he logrado (según parece) enamorarlos?
Es una pregunta rara, lo sé… Pero me extraña a mi misma saberme reservada en realidad.
sábado, 21 de agosto de 2010
0:57
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Commentss:
Publicar un comentario
Y tu que opinas?