Sé que las cosas no cuadran. Ni mi tiempo, primer conflicto de este embrollo, ni tu vida, mejor dicho, tu pareja. Sé que la distancia puede ser terrible, sin embargo también sé que en otras relaciones ha servido para terminar de enlazar los sentimientos. Y no estoy apelando a relaciones de pareja. Estoy apelando a relaciones de amistad, de familia que se hacen más fuertes incluso en la distancia. Como una vez dije "A falta de tacto, palabras".
Tampoco es reclamo. Uno crece, avanza y tampoco imagina ir por todos lados reclamando que los otros nos den lo que uno busca. Tampoco es rencor. Si mañana me buscas, ahí estaré.Tampoco puedo irme y olvidar los abrazos que llegaron en las horas más terribles.
Y entonces me di cuenta de que gane. Me gane a mi sentada en un café arreglando mi mundo. Por esos instantes dejándolo pasar, pero por primera vez asumiendo que la vida es mía y he decidido que el corazón estará bien. He decidido llorar por aquellos que en algún momento puedan estar a mi lado y como buen Zorro recordarlos en la ausencia. También he ganado el decir "No te quiero, no me interesas". Tener el valor suficiente para decirle al otro un "No", puede ser más valiente que decir un "Si". ¿Acaso creemos que es más fácil casarse que quedarse solo? ¿Acaso no condenamos a aquellos que han asumido la soledad como forma de vida?
Aprender sobre las relaciones humanas es caótico.
Estos últimos diez días aprendí que el corazón madura. El corazón deja de llorar por los rincones y encara la vida. Que aprende a diferenciar alguien que no lo quiere de alguien que expresa su cariño de una forma un poco ruda. Aprendí que hay relaciones que cobran fuerza en la distancia, porque son cariños de viento, invisibles y constantes.
jueves, 5 de mayo de 2011
0:17
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